
El mediodía no estuvo todo lo animado que se esperaba, aunque al atardecer mejoró
LORENA CÁDIZ | 16 - 10 - 2010
-Que no se nos olvide sacar dinero para la Feria.
-Hombre eso está ya pensado.
-¿Nos vamos ya para abajo?
-En cuanto cerremos.
La conversación se producía ayer por la mañana entre los empleados de una oficina bancaria. Oficina que por cierto, cerraba sus puertas a las 12.30 cumpliendo el horario especial de Feria.
Ayer era el mediodía de los funcionarios y de los empleados con horario especial. Viernes con toda la tarde por delante y buen tiempo. Las circunstancias eran como para que el Ferial estuviera hasta los topes a partir de las tres de la tarde, tal y como ha ocurrido siempre otros años, pero no fue así. A medio día no había en la feria más que políticos, militantes de PP y PSOE, que ayer celebraban sus respectivas invitaciones feriales, colectivos de profesionales y pocas, muy pocas familias, grupos de amigos...
Y es que el de ayer era un viernes de precalentamiento. Todavía queda mucha Feria por delante y también son ya muchos días de Feria a las espaldas. Hay que reservarse un poco. Más que por la salud, sobre todo por el bolsillo. No son tiempos de gastos excesivos y sino que se lo digan al equipo de Gobierno del Ayuntamiento de la capital. La alcaldesa, acompañada de la consejera de Presidencia, y de todos los concejales socialistas del Ayuntamiento, hacían ayer cola, como cualquier vecino de a pie, a las puertas del autobús para bajar al Ferial. Cada uno preparado con su bonobús o con su 1,01 euros en la mano.
El caso es que el ambiente llegó ayer al Ferial cuando comenzó a caer el sol. Primero las familias, aunque esta vez con los niños aleccionados sobre las atracciones, que ya con el Día del Niño hubo bastante, y más tarde los que iban dispuestos a aguantar toda la noche. Ya lo anunciaban los caseteros antes de que comenzara la Feria, que el botellón les 'roba' negocio, y lo cierto es que, sobre todo en ciertas casetas, se ve ambiente, pero pocas consumiciones. Los más jóvenes prefieren bajar con las bolsas del supermercado y, una vez acabada la botella, dedicarse a bailar y a lo que se tercie, antes que gastarse los 5 euros de un cubata.
Dedos cruzados
Así, poco a poco, cuando cayó la noche, el ferial se fue llenando y volvió a dejar la imagen que tanto gusta a los jienenses, la de su Feria de bote en bote. Ahora los caseteros y los feriantes cruzan los dedos para que los días que quedan de fiesta el tiempo acompañe y se cumplan las mejores previsiones, las que dicen que este fin de semana será el más fuerte de todos los días de Feria.
Casco antiguo
Mientras, en el casco antiguo el ambiente es siempre parecido al del Ferial, cuando este último se llena es porque antes las tascas, y este año también San Ildefonso, han estado hasta los topes. Ayer a medio día el ambiente también era escaso en el centro. Aún así la moral no decae y las rumbas atronaban en los callejones del casco antiguo.
Pero si los hosteleros no están teniendo su mejor año, tampoco hay movimiento en el resto de negocios. Ni siquiera en la venta ambulante. «Cómprame aunque sea una pulsera, que la cosa está muy mal», le decía uno de ellos a una chica. «He venido desde Barcelona sólo para vender en la Feria y he encontrado muy poco negocio», contaba el africano.
Otra imagen sorprendente es ver una cola de taxis parados a las puertas del recinto ferial y los taxistas conversando tranquilamente. Lo mismo que autobuses que suben y bajan prácticamente vacíos. Y es que, hasta ayer por la tarde, cualquier podía ir con su coche a la Feria y aparcar sin la mayor complicación. Eso pocas veces se ha visto en San Lucas.
En resumen, el viernes comenzó mucho más tranquilo de lo que se esperaba, pero terminó como debía. Ahora sólo queda esperar que este puente que tenemos por delante de como para salvar el mal negocio de los últimos días y San Lucas termine como merece, a lo grande.
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