
En San Lucas no hay días 'tontos'
Las comidas de empresa y de compañeros salvan el jueves de feria en una jornada sin aglomeraciones y con ambiente muy agradable
MÓNICA LOPERA | 16 - 10 - 2009
Y van seis días con el de ayer. Y aquí seguimos, como si nada, como si esta calurosa feria no hiciera estragos en los estómagos ni en los bolsillos, como si el ir a trabajar con mal cuerpo se hubiera convertido ya en algo normal, como si después de este San Lucas los bares no pusieran más cerveza ni más copas, como si se fuera a acabar el mundo pasado el 18 de octubre… Es cierto que durante la jornada de ayer jueves el ferial no estaba tan a reventar como otros días, pero no lo es menos que para ser un día bastante ‘tonto’ de feria, la afluencia de público era cuanto menos aceptable en La Vestida. Lógicamente, mucho tuvo que ver en ese buen resultado el hecho de que muchas empresas celebraran ayer su comida con los empleados y también de que otros compañeros de trabajo quedaran por su cuenta para ir a comer algo al ferial.
La mayoría había hecho reserva previa en alguna caseta y por eso a eso de las dos de la tarde, cuando todavía muchos no habían llegado, se podían ver mesas alargadas en muchas casetas, con las típicas patatas fritas y las almendras esperando a que sus comensales llegaran y otros platos más suculentos les hicieran compañía. Incluso, en algunas se colgó el cartel de ‘cerrado, únicamente servimos hoy comidas concertadas’.
A las dos de la tarde había poca gente, pero la cosa se fue animando. Y es que el aspecto del ferial cambió de un momento para otro, justo el que se necesitaba para que los trabajadores salieran de las oficinas y llegaran hasta el recinto ferial. Cuando se acercaban las tres de la tarde, la Avenida de Granada era un hervidero de personas que se dirigían hacía la caseta en la que habían quedado con el resto. Pocas familias y muchos compañeros de trabajo fue el perfil del visitante que triunfó en este jueves de feria.
Más a gusto
«Siempre preferimos hacer la comida con los compañeros el jueves, porque es un día próximo al fin de semana, pero en el que todavía no hay demasiadas aglomeraciones, con lo que se puede comer bien y mejor atendido que cuando las casetas están a tope de gente», señalaba Manuel, que se disponía no sólo a comer sino también a pasar toda la tarde con los compañeros en la feria.
Y eso, lo de estar a gusto, parece ser que es lo que más valoran quienes eligieron el día de ayer para hacer esa ‘quedada’ ferial. Sitio de sobra en las casetas de comida, en las que no era tan complicado como otros días que el plato de migas llegara caliente a la mesa, y también espacio más que suficiente en las casetas de copas, donde uno se va una vez que ya ha saciado su hambre y lo que toca es mover el esqueleto al ritmo de las más variadas músicas.
Que si lo mejor de los 80, que si un poquito de rumba, que si el pop español que más triunfa…Lo que sea, en estos días uno acaba bailando lo que sea, músicas que probablemente no vuelva a escuchar hasta la feria del año que viene. Porque da igual que gusten o que no, lo que importa es desinhibirse un rato y que hoy, cuando todos volvamos a la oficina, a pesar de la resaca, el ambiente sea un poquito mejor que ayer.
En cualquier caso, además de comidas de colegas, ayer también fue otro día más de comidas institucionales, de copas de partidos políticos, como IU o PA, ágapes como el de los empresarios, los constructores o los arquitectos, sindicatos como ANPE.
Son ese tipo de encuentros en el que abundan los trajes y las corbatas –aunque este año ha habido menos debido al intenso calor– y en el que la presencia de los que acuden es algo casi obligado. Pero, sin duda, son actos que dan vida a la feria en estos días laborables en los que la afluencia de las familias y los grupos de amigos es mucho menor y en los que si no fuera por esas reuniones de cortesía a los caseteros no les merecía la pena abrir.
Era menor hasta ayer a mediodía, claro. Por la noche, La Vestida parecía que iba recuperando su tono, que se iba preparando para vivir su último y apoteósico fin de semana, tres días en los que el lleno hasta la bandera parece estar garantizado y en los que no sólo de jienenses vivirán los caseteros, porque se espera que sean muchas las personas de otras localidades e incluso de otras provincias que nos visiten en los días grandes de San Lucas.
También la noche se consideró un buen momento para quedar a cenar con los compañeros y amigos, sobre todo en aquellos casos en los que el horario de feria no existe y en los que las obligaciones no permiten que se acabe de trabajar a las dos de la tarde.
Ya sin demasiada prisa por volver a casa, quienes empezaban a hacer acto de presencia en el ferial a partir de las diez de la noche llegaban para quedarse, no para comer a la carrera y marcharse, sino para disfrutar del buen ambiente y la buena compañía en unas casetas sin albero y con una temperatura más que agradable.
Recta final
Hoy arranca la recta final y previsiblemente lo hará con mucho más ambiente a mediodía. Ni qué decir tiene lo que a todas luces ocurrirá ya por la noche, cuando volverá a ser harto complicado pedir una copa en una caseta o acceder a los aseos sin haber hecho antes cola.
La Vestida, con sus cerca de cien casetas, toma fuerzas para afrontar sus últimos días con toda la energía posible. Hasta el momento, aunque sin un estudio fiable, todo hace pensar que no se ha hecho mala caja en estos días, que las nueve jornadas dejarán el bolsillo abrigadito a los feriantes para que echen el invierno de la mejor manera posible.
Eso sí, quienes a buen seguro no han hecho demasiada caja han sido las tiendas de ropa, que tienen las prendas de invierno muertas de risa en sus estanterías. Sólo hay que darse una vuelta por el recinto ferial, ya sea de día o de noche, para comprobar que en este San Lucas ha habido más chanclas y más pantalón corto que nunca, que los tirantes no se han puesto para presumir, sino por necesidad y que quienes han sacado las botas de pelito a mediodía han llegado a casa con los pies algo recalentados.
Y es que, por raro que parezca, en esta feria de San Lucas sigue sin llover. Algo, que, sin duda, es una buena noticia, porque ya están los 355 días restantes del año para que los olivos jienenses se refresquen. Y no es que no haya llovido hasta el momento, es que las previsiones son más que halagüeñas y, si la Agencia Estatal de Meteorología no se equivoca, tampoco caerá ni una gota este fin de semana. ¿Será que el nuevo ferial repele a la lluvia?
Hoy, por lo pronto, sol y más comidas de empresa.
publicidad