
Jaén celebra en la calle el fin de feria
El ferial lució durante todo el día un gran ambiente, al aprovechar los jienenses el día festivo de San Lucas
CARMEN CABRERA | 19 - 10 - 2010
Punto y aparte. Se acabó la feria de San Lucas, al menos hasta el año que viene. Han sido nueve días intensos, más suaves el primer fin de semana por la lluvia, pero que fueron animándose al mismo ritmo que avanzaba la semana, con un excelente ambiente durante las últimas jornadas. Ayer, día festivo en la capital por San Lucas, los habitantes de la ciudad echaron el resto y se engalanaron para bajar al recinto ferial. Lo hicieron desde bien temprano porque antes de las doce del mediodía ya había gente en La Vestida, una estampa que fue la tónica a lo largo de toda la jornada.
A primera hora se veían sobre todo familias con niños que acudían al circo o a las atracciones. Había que aprovechar hasta el final. Otros acudieron simplemente para disfrutar del buen tiempo y del sol o para tomar una cerveza. El paseo principal se llenó pronto de feriantes, de mujeres vestidas de gitana y de caballistas a lomos de sus jinetes. El turrón, las almendras, el regaliz, las manzanas caramelizadas o el algodón dulce volvieron a ser algunos de los protagonistas en el ‘picoteo’ antes del almuerzo. En las horas centrales del día también acudió el rico olor del chorizo, la morcilla y la paella, mientras las casetas se iban llenando paulatinamente para llenar el estómago. Eso sí, como ha ocurrido en las jornadas anteriores, ninguna de ellas estuvo abarrotada y era fácil encontrar alguna que otra mesa libre.
Ya por la tarde las casetas de copas atrajeron a miles de jienenses, al calor de la música. Bailar y bailar hasta caer rendidos, lo que ocurrió sobre todo después de comer. Y es que aunque ayer también hubo marcha en las horas nocturnas, éstas resultaron ser mucho más tranquilas que las noches precedentes. No era para menos, ya que hoy es día laborable, por lo que prácticamente todo hijo de vecino que tenga actualmente la fortuna de tener trabajo, ha tenido que volver al tajo. Los comercios, ayer cerrados a cal y canto, también abren hoy sus puertas con normalidad. Igualmente, regresan a la vida las aulas de colegios, institutos y Universidad, por lo que ayer no era día para demasiados excesos. La noche, al contrario de lo que ha sucedido en las jornadas precedentes, se utilizó sobre todo para descansar y dormir.
Negocio en la feria
Para los jienenses, la feria de San Lucas han sido días de diversión, risas y algarabía. Pero, ¿cómo la han visto los que han trabajado a lo largo de estas jornadas? Es decir, ¿los caseteros, dueños de las atracciones mecánicas, bares, casetas de tiro, tómbolas y demás establecimientos? Tras los problemas que hubo justo antes de la feria por su rebelión ante la subida en las tasas de electricidad y ocupación por parte del Ayuntamiento de Jaén, ahora es el momento de hacer balance de lo que ha sido la feria de San Lucas 2010.
En el sector de las atracciones mecánicas se muestran prudentes, aunque admiten que «la cosa ha estado más floja que el año pasado», decían ayer en una de los ‘cacharros’ que más espacio ocupa en el recinto, la del ‘Ratón Vacilón’. Aseguran que «nos falló el primer fin de semana porque llovió y eso, a la larga, se ha notado». Los demás, días, «la fluencia ha estado aceptable», concentrándose principalmente la mayoría de público entre las seis y siete de la tarde. «Las noches son mucho más tranquilas», afirman.
Otra de las atracciones más concurridas tradicionalmente en la feria es la de los coches locos. Uno de los dueños de la atracción y secretario de la Asociación Provincial de Industriales Feriantes de Jaén comparte la misma opinión. «Hemos notado que el negocio ha sido más flojo que el año pasado. Es palpable que la gente tiene menos dinero por la crisis por lo que se gasta menos», subraya.
Uno de los chiringuitos de comida habilitados en el recinto insiste en que «la crisis se nota este año más que nunca». Y al comentario de que el ferial ha estado muy animado durante gran parte de los días que se han prolongado las ferias, responden que «vienen quizá uno o dos días, comen algo y suben a los niños en las atracciones para quitarles el gusanillo, pero poco más. ¿Quién va a venir todos los días si está en paro?», se preguntan.
En otras de las casetas aseguran que han bajado este año los precios para contrarrestar los efectos del mayor ahorro por parte de los jienenses. Precisamente ayer se observaba una imagen que llamaba poderosamente la atención porque al menos, por parte de esta periodista, no se había percibido en años anteriores. Dueños y camareros de las casetas de comida salían a la calle con tickets para atraer a la clientela para almorzar. Una forma de llamar al interés para que la gente entrara a comer.
«Las comidas este año han sido algo más baratas», decían en una de estas casetas. En otra, como la de ‘Tendido al Sol’, aseguraban que «mucha gente llega de paseo, viene con los niños, come algo y se va». Incluso uno de los camareros llegaba a afirmar que «en veinte años que llevo trabajando en esto, nunca había visto esta situación». «Antes- añade- se sabía que venir a la feria era para divertirse y consumir; ahora no es lo mismo». Un ejemplo muy explícito: «Hemos visto alguna gente que se trae los yogures para los niños cuando otros años eso era impensable, venías a la feria y les comprabas lo que los pequeños querían».
Algo más optimistas se mostraban los encargados de la caseta de copas ‘Treintaytantos’, quienes argumentaban que «la gente ya nos conoce de otros años, por lo que la feria se ha dado, por regla general, bien». Aún así, reconocen que «quizá este año la crisis se ha notado algo más en los días que tradicionalmente son más fuertes, como los fines de semana». La noche del domingo, que se suele aprovechar a tope porque el lunes es festivo local, la afluencia fue menor que en fiestas anteriores, recuerda.
En la caseta ‘La Castañuela’ levantan la voz por una de las situaciones que más quejas provocó el año pasado y que ahora se ha vuelto a repetir, el botellón. «Se han colocado al lado de las casetas de copas nuevamente y nadie ha hecho hada por impedirlo; Policía y Ayuntamiento han cerrado los ojos». Todo ello con el agravante de que «este año no hacían botellón los veinteañeros, sino también los de cuarenta».
Para intentar frenarlo, han ofrecido bonos y descuentos, pero «es muy difícil competir con algo que tienes aquí al lado». Añaden que «hay menos alegría a la hora de salir y de consumir». «Las tardes -dicen- han estado mejor, pero por las noches ha bajado mucho la afluencia», advierten.
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