
¡Que San Lucas te pille confesao!
Lejos ya de los días de incertidumbre, ayer quedó claro que la recta final de la Feria será muy intensa
ANTONIO ORDÓÑEZ | 17 - 10 - 2010
Por si había dudas sobre si los últimos días de esta Feria de San Lucas serían intensos, la cosa quedó clara ayer. Ahora sí que la capital muestra esa cara festiva que la caracteriza durante esta celebración. Ya no hay que hacer cuentas, ni pensar en la crisis, ni considerar que la feria es larga...; quedan sólo unos días y es el momento de echar el resto en todos los sentidos.
Después de un notable viernes, este largo fin de semana se abrió con un sábado sobresaliente. Desde muy temprano, el 'jaleíllo' comenzó a escucharse en el casco antiguo de la ciudad. Los aledaños de la Catedral y barrios como el de San Ildefonso comenzaron a recibir a media mañana las visitas de un público entregado que tenía pensado vivir intensamente la jornada. Ayer pocos dudaban de que el buen ambiente en la ciudad y en 'La Vestida' estaba asegurado. Y tenían razón quienes pensaban así, porque Jaén volvió a demostrar que es una ciudad experta en lo que se refiere a disfrutar de una feria.
Había público para todos los gustos. Desde los veteranos expertos en estas lides 'sanluqueñas', a otros más jóvenes, pero igualmente entregados a la hora de disfrutar de su feria. Además, este fin de semana se caracteriza por recibir multitud de visitas de vecinos de municipios cercanos, y ayer no fue menos (como ejemplo una numerosa pandilla ataviada con camisetas en las que lucían el lema 'I Love Carchel 2020). Y de esta manera, lugareños y 'forasteros' compartieron una agradable mañana al amparo de una cerveza, un vinito y unas ricas tapas y raciones. Por cierto, que el ambiente del casco antiguo estuvo aliñado durante toda la jornada por distintas actividades culturales, destacando de manera especial las incluidas en el programa 'Emplazarte', que llenó de colorido un buen puñado de plazas del centro de la ciudad.
Lo mejor que tuvo este sábado de feria fue que conforme la jornada avanzaba y se restaban horas al día, el ambiente por el contrario seguía sumando intensidad y alegría. Desde las tascas y bares del casco antiguo el público se dirigía hacia la Avenida de Granada; unos cuantos en dirección al coso de La Alameda, y otros muchos camino de 'La Vestida', donde a más de uno le amaneció.
El camino hacia el recinto ferial era más que animado, no en balde es un trayecto en el que se disfruta de los últimos momentos de conversación sosegada antes de introducirse en la 'locura' que se vive en 'La Vestida'. Lo que allí se escucha despierta la curiosidad del más discreto. Los más jóvenes hacen comentarios sobre la jornada anterior; acerca de lo guapos y guapas que iban fulano y zetano; o sobre la melopea que se agarró fulanito o zetanito... Los mayores se muestran -en la mayoría de los casos- algo más prudentes y comedidos; y no paran de sorprenderse con el fenómeno botellón, al ver a los chavales cargados con sus bolsas de refrescos, licores y hielo. «Es normal, conforme está la cosa, es una manera de disfrutar de San Lucas gastándose dos reales», argumentaba un veterano en defensa de esta costumbre.
Con la llegada de la tarde-noche, el buen ambiente de 'La Vestida' era indiscutible. Mientras los restaurantes ultimaban preparativos de cara a las hordas hambrientas que llegarían unas horas después, las calles en las que están situadas las casetas de copas eran prácticamente impracticables. Lo de estar en la calle ya no era cosa de los del botellón, que se parapetan a la entrada de los locales para consumir sus copas al amparo de la música. Incluso muchos de los que 'tiran' de cartera se vieron obligados a salirse al exterior, puesto que los metros disponibles de tarima de las casetas se habían agotado. Atravesar cada calle de esta zona suponía un auténtico esfuerzo, pedir permiso, sortear vasos vacíos y dedicar todos los sentidos para llegar al punto deseado. Y la cosa no quedó ahí. Pasaban las horas y lejos de cambiar la tendencia, 'La Vestida' continuaba recibiendo público, público y más público.
Lo mejor de todo esto es que la cosa no tiene pinta de cambiar, y lo que le espera a los enamorados de la Feria de San Lucas durante las próximas jornadas da miedo. Porque hoy vuelve a ser sábado -de cara al lunes festivo-; así que si hubo alguien que ayer decidió descansar, hoy tiene una gran oportunidad para vivir una jornada más que plena. Es por ello que sólo queda encomendarse a la santidad que da nombre a estas fiestas y pedirle aliento y buenas artes.
publicidad