Luis Garc�a Montero

Poeta
Luis García Montero nació como un verso libre en aquella Granada aún gris y fría de 1958, una ciudad que todavía no ha abandonado en el recuerdo y en el recorrido de sus calles. Su poesía está hecha con aquellos pasos en pantalón corto y con la mirada de un niño que se ve sorprendido con los versos recitados en un entorno familiar dominado por la música, a través de la vía materna: los abuelos Montero. Ahora, en "Vista cansada", su último poemario, regresa a aquel imaginario, que nunca ha desaparecido de su memoria. Esa cara de niño bueno y su peculiar tono de voz han resistido el paso del tiempo, y también le han proporcionado un cierto halo de persona sensible, tierna, y sobre todo con una gran capacidad de seducción. "Luisito", como le llaman sus amigos, es también una persona próxima, cercana, amable, que posee el don de la palabra. Seguidor total del Granada C.F. y del Real Madrid, vuelve a los viejos partidos de la infancia todos los domingos en el Bernabéu, junto a su amigo Miguel Ríos y otros de su cuadrilla.
Luis sigue teniendo esa mirada adolescente, la de aquel joven que conoce a Blas de Otero en un mítico "5 a las 5", el homenaje a García Lorca "sitiado" por la Guardia Civil. Son los años setenta, aquellos de las tascas del centro de Granada, y sobre todas "El Francés", ahora San Remo, punto de reunión y de largas conversaciones. Los tiempos del "pálido" y las cañas con las patatas "especiales". Una Granada de "guateques", de fiestas caseras y veranos en la piscina de su amigo Juan Vida.
Del entorno del Colegio de los Escolapios pasó a la calle Puentezuelas, donde se encontraba la Facultad de Filosofía y Letras, y en sus alrededores lugares como el Enguix y Las Natalio, otros dos bares de aquellos con máquina de vinilos como música de fondo. El encuentro con Blas de Otero y su ingreso en Letras suponen la transformación ideológica de García Montero, y sobre todo el magisterio del profesor Juan Carlos Rodríguez, a quien los amigos llamarán "el gurú".
Luis comparte habitación con Adolfo, uno de sus cinco hermanos, y en un lado se encuentran carteles de Carrillo y "La Pasionaria", y en el otro imágenes de la ideología contraria.
Es en esos años cuando entabla amistad con nombres clave en su trayectoria poética como Álvaro Salvador y Javier Egea. Es la época de las lecturas, del activismo político en apoyo al PCE, del conocimiento de los autores que le han marcado, especialmente Jaime Gil de Biedma y Cernuda, y luego llegará Rafael Alberti en persona.
El gran salto a la nómina de la poesía lo da con "Y ahora ya eres dueño del puente de Brooklyn", con el que obtiene el Premio García Lorca de la Universidad de Granada. Aparece una poesía diferente, que rompe con la escrita en aquellos momentos y donde se exhiben los postulados defendidos por su maestro Juan Carlos Rodríguez, unos versos que hablan desde el "yo colectivo", alejados del ensimismamiento de los poetas, que persiguen una poesía útil destinada a la sociedad.
En 1980 comienza a trabajar como profesor asociado de Literatura Española en la Universidad de Granada. En 1982 publica en colaboración con Álvaro Salvador el libro "Tristia", que marcará las líneas de su poesía posterior. A Luis le llega el éxito poético con "El jardín extranjero", con el que obtiene el Premio Adonais. Es uno de los primeros poetas granadinos que consigue un galardón de importancia tras la etapa gris de las letras granadinas en la posguerra y los años cincuenta. En estos años se celebra un congreso de poetas en Granada. Uno de los autores es Rafael Alberti, quien lee ante la Puerta de Elvira la "Balada del que nunca fue a Granada". Es uno de los encuentros de mayor importancia en la trayectoria vital y poética de Luis García Montero, donde aquellos jóvenes autores entran en contacto con poetas de toda España. La figura de Alberti marcará la trayectoria del poeta y también su carrera académica, al doctorarse en Filosofía y Letras con la tesis la norma y los estilos en la poesía del gaditano del 27.
Las obras de Luis García Montero trascienden las fronteras granadinas y comienza su difusión como poeta. Luis Antonio de Villena lo incluye en su antología "Postnovísimos". Algo diferente se fragua en Granada: surge la llamada Otra Sentimentalidad, una nueva forma de entender el ejercicio poético, que quedará plasmada en un manifiesto firmado por Luis García Montero, Álvaro Salvador y Javier Egea. Este "nuevo concepto" se transformará años más tarde en la Poesía de la Experiencia, y el poeta granadino es uno de sus máximos representantes. Su ascenso corre de forma paralela a su trayectoria académica.
Luis es amigo de sus amigos y junto a él permanece ese grupo formado por compañeros del colegio y de la Universidad. Todos ellos se reúnen en el bar La Tertulia, un espacio donde se vive y se bebe todo. La Universidad, los congresos y encuentros le permiten conocer a todos aquellos poetas que visitan Granada, como un tal Mario Benedetti. Por aquellos tiempos, entre los asiduos del local "cultureta" se encuentra un tal Antonio Muñoz Molina.
Luis entabla amistad con lo más granado de la poesía del momento y también con los representantes de la Generación del 50, con Jaime Gil de Biedma, Carlos Barral, Jose Manuel Caballero Bonald, Francisco Brines y muy especialmente con Ángel González, quien pasa como profesor algunas temporadas en Granada, y en La Tertulia.
Almudena
Su poesía, próxima, diferente y a pie de calle le pone en contacto y en amistad con poetas de toda España, entre ellos Pere Rovira, Francisco Díaz de Castro, Felipe Benítez Reyes, Carlos Marzal y Benjamín Prado, entre otros muchos. Los noventa son años muy fructíferos para el autor granadino tanto en lo literario como en lo personal. Comienza su relación con la escritora Almudena Grandes. El poemario "Habitaciones separadas" obtiene el Premio Nacional de Poesía, un libro al que le seguirá "Completamente viernes", "La intimidad de la serpiente" (Premio de la Crítica) y por último "Vista cansada". En 1997 nace su hija Elisa y en 2000 obtiene la cátedra. El nombre de García Montero es uno de los más conocidos de la poesía hispana, un logro que ha estado trufado por críticas y duros ataques tanto a su persona como a su obra, a los que nunca contestó, excepto en una ocasión, la última, que le ha valido un condena por injurias. Es hombre paciente, pero a quien no se le puede tocar su "guardia pretoriana", a los suyos y a quienes ayuda, a los de siempre. Cree en la lucha desde los centros, en los espacios públicos, en la izquierda, en la posmodernidad y en el compromiso, en una poesía para todos./Juan Luis Tapia
DE CERCA
Vida: Nació en Granada en 1958. Es hijo del militar Luis García López y de Elisa Montero Peña. Es el mayor de seis hermanos, entre ellos el concejal delegado de Cultura, Juan García Montero. Tiene dos hijas, Irene, fruto de su relación con María del Carmen, y Elisa, de su actual esposa la escritora Almudena Grandes. Reside entre Madrid y Granada.
Estudios: Estudió en el Colegio de los Escolapios. Ingresó en la Facultad de Filosofía y Letras, donde tuvo por profesor a Juan Carlos Rodríguez Gómez, teórico de la literatura social, hasta licenciarse en 1980 y doctorarse más tarde (1985) con una tesis sobre Rafael Alberti. En la actualidad es catedrático de Literatura.
Premios: Posee el Premio García Lorca de la Universidad, el Adonais, el Nacional de Poesía, el Loewe y el Premio Nacional de la Crítica, entre otros muchos.
Aficiones: Sus amigos, viajar, pasear con su familia, el Granada C. F. y el Real Madrid. En su adolescencia montaba a caballo en el club de hípica de Granada.

