Feria Internacional de Turismo 2009
Especial sobre la oferta turística de la provincia de Jaén en Fitur
IBERO-ROMANO
Un hallazgo que cambió la historia
Cerrillo Blanco fue descubierto por casualidad por unos campesinos que en un principio desconocían la importancia de lo que encontraron
MONICA LOPERA - 26 / 01 / 2008
CON una historia que se remonta miles de años en la antigüedad, la localidad de Porcuna encierra uno de los tesoros más preciados de la provincia. Ipolca, como la llamaron los íberos, u Obulco, nombre que le dieron los romanos cuenta con un importante patrimonio precisamente legado por estas dos civilizaciones que no tiene parangón. Se trata del Conjunto Histórico hallado en el conocido como Cerrillo Blanco.
El yacimiento se sitúa en la campiña de Jaén, casi en el límite con la de Córdoba, dentro de un paisaje de gran originalidad a base de lomas y depresiones alargadas. A su situación estratégica se une la fertilidad de los campos, con un clima típicamente mediterráneo.
En los primeros años de la década de los setenta, unos campesinos, dueños del olivar del yacimiento, encontraron una cabeza de caballo y la dejaron en el tronco de un olivo, no dándole mayor importancia y procurando que no se enterara nadie por miedo de que les «desgraciaran» el olivar.
Posteriormente, en el año 1975, y a consecuencia de los trabajos propios en el olivar, van apareciendo otras esculturas, que, según recoge la web www.deporcuna.es, vendieron a un gitano llamado Virgilio Romero Moreno. Las esculturas compradas por Virgilio fueron trasladadas a Bujalance (Córdoba), y éste y su cuñado, Sebastián Muñoz Cortés, que solían consultar, a veces, con los museos de Córdoba y Jaén sobre las piezas de estas provincias que pasaban por sus manos, las ofrecieron en venta al director del Museo de Jaén, el día 19 de junio, que las aceptó, en principio, si tenían calidad. Al día siguiente le fueron mostradas ocho piezas magníficas, comunicándole que poseían otras seis más.
Después de un trato de urgencia y tras examinar las piezas que se encontraban en Bujalance (lucha del Grifo y el atleta, figura fálica, etc.), se consiguió ultimar el trato con la promesa de convencer al dueño del olivar, para que conceda un permiso de excavación en su finca, mediante una indemnización razonable, quedando ese mismo día todas las piezas aparecidas hasta el momento en el Museo Provincial de Jaén.
Se trata de un conjunto de tal envergadura que por sí solo abre un capítulo nuevo en la historia del Arte Ibérico. Se pueden fechar hacia la segunda mitad del siglo V a.C. Son un grupo de más de 40 estatuas, quizás 50 ó 60, y cientos de fragmentos, con novedosas aportaciones. Parece ser que habían sido enterrados allí, tapándose la fosa con grandes losas de piedra. El estado de conservación de las piezas era muy bueno aunque mutiladas de tal manera que su reconstrucción ha sido y sigue siendo un trabajo muy difícil.
Del conjunto de fragmentos y figuras parece diferenciarse un grupo de guerreros frente a otro grupo de figuras más heterogéneas. Dentro de los guerreros se distinguen ocho estatuas mayores de bulto redondo que serían: guerrero de la armadura doble, guerrero inacabado con casco, guerrero de la espada larga, jinete desmontado y caballo junto a guerrero atravesado por una lanza, guerrero caído con ave, guerrero con caetra colgada al hombro y guerrero asido por la muñeca.
Mundo hispánico
A pesar de que estas figuras se han emparentado temática y estilísticamente con el mundo griego, la vestimenta y panoplia que presentan tiene claros paralelos con el mundo hispánico (iberos y celtas). Los grupos escultóricos de los guerreros representan, casi todos, escenas relacionadas con luchas. En el otro conjunto de esculturas se pueden encontrar figuras humanas vestidas en bulto redondo: varón con manípulo, dama con niño, diosa de la serpiente, dama sedente y personaje con dos cápridos. Además, hay figuras humanas desnudas en bulto redondo: torso fálico, desnudo infantil y hombro con trenzas. Por otro lado, también se encuentran figuras en relieve, como pugilistas, cazador de liebre con mastín, fragmento de pierna y pie con bota.
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