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El festejo de rejones abre hoy la feria del Corpus

Seis orejas, buenos toros de Zacarías Moreno, pasajes épicos, sobresaltos y final feliz en la corrida de los granadinos

F. MARTÍNEZ PEREA | 20 - 06 - 2011

José Sánchez Ortiz, que es un tipo genial como persona y cirujano, suele hacer un análisis muy especial de los carteles nada más ser presentados. Como cualquier aficionado, se detiene en las combinaciones de toros y toreros, se reserva su mayor o menor entusiasmo por cualquiera de ellas -suelen gustarle casi todas, porque para él cuantos se visten de luces merecen el máximo respeto- y, fijado el criterio, hace su particular calificación en función de los actuantes, de su situación profesional y de su mayor o menor solvencia para resolver problemas. Para el galeno, las corridas son de bajo riesgo, de riesgo medio y de alto riesgo, pero la de ayer estaba señalada de «máximo riesgo» por la presencia de tres toreros que actúan poco, por la seriedad del encierro, por el desafío de Vegas de rejonear un toro en puntas de Partido de Resina (antes Pablo Romero) y por una circunstancia tan extraordinaria y emotiva como es un doctorado, en este caso el de Antonio Hernández 'Chamaquito de Granada', un torero cincelado a golpe de lucha, con escaso bagaje profesional, pero dispuesto a consumar su sueño por la vía de la gesta.

Tarde muy especial, sí, la de ayer. Gozosa para cuantos han seguido la carrera del toricantano, pero también llena de inquietudes. Se notaba en el ambiente, frío por la escasa concurrencia de público -son muchos los que pregonan el apoyo a los toreros de la tierra y muy pocos los que suelen pasar por taquilla- pero denso y cargado de malos augurios que, lamentablemente, se confirmaron, aunque el final pareciera feliz. Sergio Vegas abandonó la plaza en ambulancia y con una cornada calificada en principio de carácter muy grave y Jesús Fernández 'Yiyo' tuvo que hacer lo propio camino de otro centro sanitario tras salir de la enfermería para matar a su segundo toro.

El toro que mandó a la enfermería a Sergio Vegas había merecido una fuerte ovación nada más irrumpir en el ruedo. Impresionante su encornadura, de estampa vieja. Un 'pabloromero' de tipo y fondo, con todos los pronunciamientos de la bravura encastada. Emoción máxima en los rejones de castigo y angustia contenida en las banderillas. Cada embroque, un suspiro, con gran riesgo para el caballero y las cabalgaduras. Riesgo que aumentó cuando Sergio Vegas, que no suele matar a caballo, tomó la muleta para tratar de finiquitar a su oponente. Se veía venir la cornada por la falta de destreza del vallisoletano, que la primera vez que entró a matar fue empitonado de mala manera y cuando trataba de igualar al toro para un segundo intento resultó perseguido y corneado de mala manera en el pecho.

Instantes dramáticos los vividos en la plaza, con el rejoneador prendido del pecho y el rostro desencajado. Llegó a temerse lo peor, pero Vegas fue estabilizado en la enfermería de la plaza y trasladado al Ruiz de Alda, donde fue intervenido. Las últimas noticias eran tranquilizadoras. El pitón, por fortuna, no profundizó tanto como se temía ni afectó a órganos vitales.

El doctorado

Antonio Hernández 'Chamaquito' de Granada, con un original terno fucsia y oro con cabos negros, vio cumplida la ilusión de su vida de manos de José Antonio Cejudo 'El Güejareño' y en presencia de Jesús Fernández 'Yiyo'. Tres toreros de la tierra en un precioso ritual al que se sumó también, como segundo actor estelar, 'Travieso', toro de Zacarías Moreno (La Gloria), marcado con el número 187, negro mulato, de 504 kilos, nacido en diciembre de 2006 y de muy buena condición, justo de fuerzas, pero con mucha clase.

'Chamaquito de Granada' brindó la muerte de este toro a la memoria de su padre y fue capaz de cortarle una oreja tras una faena aseada, con cierto reposo y no exenta de gusto. Muy por encima de lo esperado. Y volvió a estarlo con el que cerró plaza, un sobrero de Zacarías Moreno con el mismo fondo de clase y que permitió al granadino gustarse en algunos pasajes de su trasteo. La segunda oreja le abrió la Puerta Grande.

Una Puerta por la que también salió a hombros 'El Güejareño' tras cortar una oreja de cada oponente y demostrar, como 'Chamaquito', que se había preparado a conciencia para el compromiso. José Antonio ofreció una de sus mejores versiones en Granada, sobre todo ante su segundo, un toro de San Martín, puro Santa Coloma, al que dio réplica con valor y mucha entrega.

Jesús Fernández 'Yiyo' resultó cogido al tratar de descabellar a su primero, con el que alcanzó momentos brillantes, tanto con el capote como con la muleta. El granadino, dispuesto a triunfar a toda costa, terminó haciéndolo por la vía de la épica. Salió de la enfermería con evidente merma física para matar a su segundo toro y logró rendir a los tendidos. Volvió a torear muy bien de capote y con la muleta sacó series de indudable mérito. No fue una faena redonda -no podía serlo- pero sí intensa y muy emotiva. Las dos orejas premiaron un gesto más que plausible.

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